miércoles, 6 de septiembre de 2017

Los Wadlow (Marisa Maverick)


Sinopsis: Celebrar el buen fin de su último caso en los tribunales fue la razón que llevó a Kathy a entrar en ese afamado local. Aceptar, y solo por esa vez, la insistente invitación de su compañera de trabajo para tomar una copa, el motivo de Adam.
El amor surgirá entre ellos de forma arrolladora, con una pasión que marcará sus propios tiempos. Y esa será la fuerza que los ayude a enfrentarse tanto a personas que quedaron en el olvido como a miedos y traumas del pasado.
Sin embargo, un estricto sentido del deber, unido al imperioso deseo de hacer justicia, llevará a un miembro de la familia Wadlow a remover acontecimientos del ayer. Pero toda acción conlleva una reacción, que afectará de forma implacable a sus seres más queridos y empujará a la joven pareja hacia un letal peligro que decidirá su futuro.
¿Quizás el azar, caprichoso, les jugó una mala pasada?
¿Tal vez estaban marcados por el destino?
¿O el que sus caminos se cruzaran solo fue premeditación?…
Como cita Norbert Wadlow: Omnia vincit amor, et nos cedamus amori.

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(Atención: Spoilers Alert! He intentado no poner demasiados...)



Llevaba tiempo con ganas de leer este libro. Tiene muy buenas opiniones y la sinopsis auguraba una buena historia. Nada más lejos de la realidad. Terminé este libro hace una semana y todavía estoy intentando comprender algunas partes del mismo.

La protagonista, Kathy, es una abogada joven y entregada a su trabajo. Es huérfana y su única familia es su amiga Diane a la que conoció en una de las casas de acogida en las que estuvo cuando niña. Tomando una copa en un bar conoce a Adam y el flechazo es inmediato… demasiado inmediato si queréis saber mi opinión. Como he podido comprobar conforme avanzaba en la lectura, en este libro todo ocurre (extremadamente) rápido. Después de su encuentro, la autora nos cuenta cómo se va desarrollando su relación, con un descubrimiento familiar de por medio y un par de malvadas haciendo de las suyas.

Lo primero que me llamó la atención es cómo la escritora introduce continuamente, entre comillas, los pensamientos de los protagonistas. Imagino que es para que el lector sea consciente de lo que cruza por la cabeza de los personajes, pero en este caso (tal vez) debería haber escrito este libro en primera persona, porque tanto pensamiento llega a cansar un poco. 

Las conversaciones entre Kathy y Adam me han parecido demasiado infantiles para la edad que tienen. Había momentos en los que tenía la sensación de que leía diálogos entre adolescentes, y no entre personas cercanas a la treintena: el enamoramiento tan repentino, las escenas de celos absurdos y sin fundamento, las inseguridades, la actitud ante la familia de él… Todo eso sin entrar demasiado en lo que comentaba al principio, la velocidad a la que se desarrolla todo (¡que supera a la del sonido!).

El protagonista masculino, Adam, parece sacado de otra época. Se comporta como un gentleman inglés de finales del siglo XIX. No es que no me guste este período, ¡me encanta la novela romántica histórica! Pero es que aquí no es el caso, es una novela contemporánea y por lo tanto, su comportamiento es bastante llamativo, más acorde con la época victoriana.

Sin duda lo que más me ha impactado es cuando, en un momento muy importante para los protagonistas, la escritora decide dejar la narrativa en tercera persona y que sean los propios personajes quienes cuenten esa parte. Ha sido muy extraño, y es la primera vez que me encuentro algo así en un libro. No acabo de comprender la decisión de cambiar el punto de vista del narrador a mitad de un capítulo.

Siento mucho decir que este libro se me ha hecho un poco pesado de leer, me han sobrado muchas páginas donde en realidad no ocurría nada. Quizá el hecho de que tuviera grandes expectativas creadas en torno a esta historia haya hecho que la decepción sea mayor. 

Sin embargo, me gustaría puntualizar que la escritora tiene una buena prosa (aunque abunda el laísmo) y bastante potencial, aunque a mí este libro no me ha convencido.